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lunes, 7 de julio de 2014

La niña de las uñas negras - Bienvenida a mi Fiesta

por Milyflowers

Cap. 2: Bienvenida a mi fiesta

Mi dedo índice hizo click en el timbre de la casa de donde salía música estridente. Para que se hagan una idea, en la entrada de la casa (una bien moderna) habían globos y serpentinas y máscaras, en relación al tema de la fiesta.

- Si?
- Hola, soy Rocío, vengo a la fiesta de Magda, soy de su curso.
- Hola, Rocío, dame unos minutos para abrir.
- Gracias - dije con voz cantarina.

Mi padre esperaba que me abrieran estacionado en la calle. Lo veía de reojo por el espejo convexo dela reja. Que lata. Por qué no dejaba de hacer el papel de padre sobreprotector y se iba como uno normal. Tal vez que pensaba. O era por la sangre. Eso lo había dejado preocupado. 
- debe creer que soy una Carrie en potencia - me reí para mis adentros. Había visto la película hacia un tiempo y recuerdo que le di razón. Si a mi me hubieran tratado como a ella y hubiera tenido la oportunidad de tener esos poderes, demás que hubiera hecho lo mismo. Pareciera algo natural. Como una forma de defensa.

- Hola, Rocío, estás extremadamente terrorífica hoy.
Me di vuelta para sonreír a Jorge, el Koke, el único que me tiraba los corridos. Era un chico moreno, guapo, tenía su encanto y le fascinaban las películas de terror. Si no hubiera visto esos monitos que le gustaban no hubiera sabido de que estaba disfrazado.
-Gracias, Koke, y tu muy matrix.
El sonrió.
- ¿Ya te abrieron?
- No, la tipa de dentro debe pensar que soy una psicópata por mi lindo disfraz.
- ¿y no eres una psicópata? La muñeca te daba todo el estilo.
- No, soy una lolita zombie - señalé la marcada cicatriz en mi cuello y frente, y sonreí - bue, que si dijera psicópata japonesa será mejor para evitar otras preguntas.

Nos abrieron la reja del frente de la casa de Magdalena, una niña mimada de plata, que cumplía 15 años. Sus padres habían prometido una gran fiesta y cuando entramos, lo era. Y yo cada vez más me sentía como Bellatrix Lestrange de Harry Potter, con ganas de torturar gente hasta la muerte. 
Cada cual tenía un disfraz hecho a medida, de un héroe o superheroína. La cumpleañera por supuesto, era lo más parecido a un hada, mientras que las dos mejores amigas estaban vestidas como las amigas de Tinkerbell, la hadita de Peter Pan. Los chico más populares llevaban disfraces de Iron Man, Capitán América y otros héroes famosos, mientras uno que otro se había disfrazado de su mono favorito de Mortal Kombat o Pokemon (si, Pokemon), por ejemplo.

Y yo aquí con mi traje de zombie lolita, que parecía más que nada de psicópata ... ay.

Caminé con una sonrisa por medio de las niñas del curso junto al Koke, y algunas me miraron con cara de real desconcierto. Una sonrisa en mi interior crecía. Una sonrisa macabra ante cada una de sus caras de asco o saludo forzado. Había un no se qué, que qué se yo en dejarles el disfraz manchado con sangre cuando eso pasaba y creo que mi instinto de tortura se apaciguaba, pues era una forma de hacerlas pagar por sus miradas raras y lo pesadas que eran conmigo en la escuela.

Koke, detrás mío solo decía "es una psicópata japonesa" como respuesta a los siseos de la gente "¿de qué vino? ¿es sangre de verdad?¿eso es un disfraz?". Se reía de vez en cuando ante las miradas de espanto y me seguía. De pronto me dio un codazo
- Rocío, ahí está la Magda.

Magdalena del Valle, la cumpleañera, se acercó a nosotros con una mirada que mezclaba sorpresa, preocupación y molestia. Se notaba de lejos que la habían retado y que sus alitas ya no estaban tan brillantes.

-Hola, chicos, bienvenidos a mi fiesta
- Hola - dijo Koke - tu regalo.
- gracias, que lindo
- Idem - musité pasándole la bolsa de regalo que para mi desgracia no tenía dentro un corazón de vaca, sino un lindo oso de peluche.
- gracias, Rocío ... ¿podemos hablar?
- si, claro
- ten cuidado con ... bueno ... tu disfraz - había temblor en su voz y un dejo de asco. Le asustaba. Nada como el regocijo interior ante ese temblorcillo.
Caminé con ella a la zona de bebidas y me miró.
- Mira Rocío. Mis papás vieron tu disfraz y quieren que te vayas de mi fiesta. Hice un show y todo, pero sorry, no puedo hacer nada. No debiste venir así. Se supone que es una fiesta de disfraces normales.
- Es normal, no sé que les molesta.
- Eres tu ok, eres rara con tus trajes y tus muñequitas ... y esa muñequita .... Chío, porfa ándate pronto, no quiero problemas con mis papás.
- sigues siendo una niña mimada, Magda. Me importa una mierda tu fiesta, de todas formas no quería venir, gracias por el favor.
- Te lo estai tomando super mal ...
- tomarmelo mal sería maldecir tu vida con un conjuro japonés que diría así como "Te invadirá la peor enfermedad que imaginaste y no podrás recuperarte hasta que digas mi nombre tres veces, pero no. No me lo estoy tomando mal ¿dónde puedo llamar a mis padres?-sonreí angelical dándole un papelito.
Magda se había quedado helada y tomó el papel mientras que bastante abrumada murmuró:"en el living"
-gracias- dije sin hacer desaparecer la sonrisa.
Caminé, llamé a mis padres y esperé bebiendo un poco de jugo.
Koke se acercó.
-¿Todo bien?
- la magda me echó, estoy esperando que vengan mis padres.
- ¿y que vas a hacer?
- nada ... por ahora nada. La asusté lo suficiente para que me trate como un ángel en la semana.
- estás loca, Chío.
- no, amigo mío, no. Tu no sabes lo enferma de la cabeza que puedo llegar a ser.

Mi amigo se rió como si lo que dijera era otra broma, pero en el fondo, mi mente urdía un plan para que todo lo que había dicho a Magda se convirtiera en realidad. Torturarla hasta que dijera mi nombre 3 veces. Y me pidiera perdón por todo el bullying que me hacía diariamente. Si, lo iba a hacer, pero como, aún tenía que darle una vuelta. Bienvenida a mi fiesta, Magda.

continuará ...






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